Casa Rural Hidalga
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En lugar de La Mancha...

Pueblos y Ciudades con encanto en los alrededores de Almagro
Toda la información y como llegar a estos lugares, si lo deseas, te la daremos en la casa.
Valdepeñas
"Tierras de vino y milenios de historia"
Los comienzos de la primitiva población de Valdepeñas son bastantes confusos aunque la gran riqueza arqueológica y de vestigios encontrados en su término municipal nos permita vislumbrar un rico asentamiento de poblaciones desde época prehistórica. Pero es a partir del primer milenio antes de Cristo cuando se empieza a generalizar el poblamiento de lo que hoy conocemos como Valdepeñas. Es en esta época cuando comienza el poblamiento en el Cerro de las Cabezas, yacimiento ibérico de los Siglos VII al III a.C., y que hemos de considerar como el origen de los futuros asentamientos que darán lugar en época romana a la actual ubicación de Valdepeñas. 
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    Es con Roma cuando los abundantes vestigios encontrados en el casco urbano de la ciudad nos permite vislumbrar ya un asentamiento estable. Destaca, de entre todos, el hallazgo en el Convento de San Nicasio de un lápida funeraria romana. 

    La etapa medieval es la época histórica de la que poseemos menos datos fidedignos, aunque, según algunos autores como D. Eusebio Vasco y Cecilio Muñoz Fillol, es cuando fruto de la unión de una serie de aldeas vecinas surge la actual población de Valdepeñas. Discrepa de esta idea D. Vicente Ambroz que considera que Valdepeñas fue fundada por Dª Urraca, aunque esta tesis tiene escaso fundamento histórico. 

    A partir del S. XV, Valdepeñas experimenta un aumento considerable de población, llegando a superar a poblaciones como Almagro, y citándose por primera vez la Encomienda de Valdepeñas en tiempos del 25 Maestre de la Orden de Calatrava. 

  Felipe II vende al Marqués de Santa Cruz nuestra villa, para lo cual el monarca promulga una real cédula el 21 de mayo de 1582, por la que la villa deja de pertenecer a la Orden de Calatrava y es vendida a D. Alvaro de Bazán en 104.985 reales y 8 maravedíes. 

    Durante los S. XVI y XVII valdepeñeros ilustres se lanzan a la aventura del nuevo Continente, nos referimos al conocido poeta épico Bernardo de Balbuena o al linaje de los Merlo, que participaron activamente en la conquista del Nuevo Mundo. 

    Pero el hecho histórico más destacado de nuestra ciudad, prólogo de la Batalla de Bailén y síntesis de la mentalidad romántica de su época se produce el 6 de junio de 1808. Fue ese día cuando la población de Valdepeñas opuso una fuerte resistencia a las tropas napoleónicas comandadas por el general Ligier Belair. Sus habitantes con los más rudimentarios útiles de defensa impidieron la llegada de las tropas francesas a Bailén y con ello favorecieron el triunfo del General Castaños. Destaca en este hecho histórico los famosos guerrilleros Juana "La Galana" y Francisco Abad Moreno "Chaleco". 

    Esta hazaña le valió a Valdepeñas el título de Muy Heroica Ciudad el 29 de enero de 1885, como reza en su escudo. De esta forma Valdepeñas se convierte no sólo en ciudad de hecho sino de derecho, y es ahora a finales del S. XIX y principios del XX una de las épocas de mayor esplendor económico. 
  
  Fruto de este auge económico serán las numerosas construcciones de tipo modernista que se levantan en la Calle Seis de Junio o en el Paseo de la Estación. Es cuando se habla de que Valdepeñas es la ciudad más rica y poblada de la provincia. En los primeros decenios del S. XX, Valdepeñas va a ver levantarse la infraestructura necesaria de una ciudad, como la instalación de luz eléctrica, el cuerpo de bomberos y los primeros hospitales. 

    Con todo ello Valdepeñas se va acoplando al giro de los tiempos, y su historia es la misma que la de sus hombres que con el trabajo y la recidumbre de su tierra, intenta y consigue crear una ciudad moderna y atrayente para quien nos visite. 
  
"Cervantes y los molinos de Don Quijote"
  
Campo de Criptana, inmortalizada por el Quijote en su lucha contra los gigantes, se nos muestra de aspas abiertas e historia viva, conservando la imagen que describe

Cervantes y que aúna paisaje, cultura, tradición, literatura e industria.
  
Campo de Criptana
  
De aquellos gigantes perviven tres, que conservan la estructura y mecanismo originales, cerrando el grupo otros siete de construcción más moderna. Los Molinos, declarados Bien de Interés Cultural, son imprescindibles por dentro y por fuera.

En la tradición de la arquitectura industrial y también relacionada con el cultivo de los cereales, tenemos el Pósito, construido en el siglo XVI como almacén de trigo y que después vivió cambios en su estructura al cambiar también el destino de su uso.

No hay que dejar de visitar el Cerro de la Paz y el Albaicín Criptano, barrio antiguo de la localidad, con sus casas blancas encaladas y el zócalo pintado de añil, que acogieron en el siglo XV a los moriscos expulsados de Granada. En su entorno, las fuentes del Moco o del Caño y, a un par de kilómetros de la población, la Ermita de la Virgen de la Paz. Excavadas en la roca, casas como la de Los Tres Cielos o la casa-cueva del Molinero.
  
Villanueva de los Infantes
"Ciudad de Principes, y refugio de Quevedo"
  Villanueva de los Infantes, en los Campos de Montiel, se nos muestra majestuosa y soberbia como una villa repleta de tesoros arquitectónicos que envuelven nuestra mirada de pasado entre sus piedras legendarias. La vida gira en esta ciudad alrededor del conjunto monumental de la Plaza Mayor de principios del siglo XVII. El sur de la plaza está compuesto por balaustradas de madera sustentadas por zapatas. Los otros dos lados lo conforman arquerías de medio punto y en el norte, el conjunto religioso, es el  broche arquitectónico de extremada belleza compuesto por la iglesia de San Andrés y la Casa Rectoral.

La ciudad sigue mostrándonos sus innumerables rincones y sus señas de identidad cautivadoras, como en la calle del General Pérez Ballesteros, la calle señorial probablemente única en otros tiempos. En las construcciones civiles destaca El Hospital se Santiago, del siglo XVII y origen medieval, la bellísima alhóndiga que nos invita a su precioso patio o la Casa del Arco, de singular belleza, con una portada que no nos dejará indiferentes en ninguno de sus detalles. La Casa de los Estudios, la casa- palacio del Marqués de Entrambasaguas, el Tribunal de la Inquisición, la Plaza de San Juan o la calle Cervantes, son entre otros muchos lugares inexcusables de nuestro paseo.

Mútiples edificios de culto religioso vienen a conformar la estampa, como la ermita del Cristo de la Familia, la iglesia de la Trinidad y otros muchos, entre los que destaca el Convento de Santo Domingo por ser el lugar donde murió Quevedo y conservar su celda en el interior.
La ciudad se alejará como se acercó orgullosa de sus legados y con la promesa cierta de que su entorno nos rendirá también de otro modo.
  
Viso del Marqués
" El archivo de las grandes batallas navales de España"
  
El Viso del Marqués, en la comarca de Sierra Morena, en la encrucijada de caminos que daba sentido a su antiguo nombre: Viso del Puerto del Muradal. Repleta de historia en esta villa murió, en la Fresneda, Alfonso VII, el Emperador, de regreso de Almería. Escenario literario de Don Quijote presente en el capítulo XX, pero, sobre todo, cuna del Señorío de los Bazán a lo que debe su actual nombre y su palacio principal que amerita gran parte de su fama.
El Palacio del Marqués de Santa Cruz, es un magnífico ejemplo de edificio renacentista italiano. De portada sobria es en el interior donde aloja frescos en paredes y bóvedas de incomparable belleza en estilo manierista y que cubre una superficie de 8000 metros cuadrados. En su interior se alberga el Archivo General de la Marina Álvaro Bazán y cuya custodia cuesta a la marina el precio simbólico de una peseta al año.
Entre los monumentos religiosos destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de estilo gótico-renacentista, como curiosidad la nave central descentrada con respecto al presbiterio por levantarse sobre una anterior y como curiosidad encontramos al “Lagarto del Viso”, se trata de un cocodrilo disecado traído del Nilo por el Marqués de una de sus expediciones.
Otros edificios de interés nos completan la imagen del Viso: el Palacete de Mudela, la ermita de San Andrés, la capilla de la Virgen de los Dolores o el famoso Museo de Ciencias Naturales.
El paso se aleja nostálgico del marquesado sugiriéndonos nuevas rutas y con el Renacimiento enredándonos la memoria.
  
 
San Carlos del Valle
"Unas de la plazas más bonitas de La Mancha"
  San Carlos del Valle se abre desde su espléndida Plaza Mayor con una proyección ortogonal y un perímetro casi redondo. Todo se extiende alrededor de un origen de radios, el centro de esa circunferencia, la iglesia del Santísimo Cristo del Valle, donde el pico del compás nos sobrecoge. Es una iglesia del barroco tardío, con ciertos influjos del estilo neoclásico. Se trata de un inmenso cubo al que se superpone cuatro torres en sus ángulos y una enorme cúpula que emerge sobre el edificio. El templo posee cuatro fachadas, dos de las cuales presentan en su centro una portada principal de extraordinaria belleza y merecido estudio.
La bellísima plaza mayor se construyó por el mismo arquitecto con la intención de ser como un atrio de ésta para enmarcarla y ensalarla dentro del conjunto. La plaza es un enorme rectángulo que mide casi 53 m de longitud por 21 m de ancho. A un lado el Ayuntamiento de balcón voladizo sobre ménsulas de madera; al otro, la Casa Grande de la Hospedería, tiene un patio de carros que se abren al que se abren unas galerías de madera. De sus flancos surgen los arcos de ladrillos que dan paso a las calle radiales, amplias y rectas de esta localidad.
Inmersa en su espiral de orden y arte, la villa se nos abre a la visita cómoda de su llanura, a la amplitud de su aspecto y a la pereza de abandonarla.
  
Ciudad Real
"La capital de la llanura manchega"
Ciudad Real se extiende en el Campo de Calatrava enseñoreando su condición típicamente manchega, quijotesca y cristiana. Alfonso X funda, en el paraje Pozuelo Seco de Don Gil en 1255, la Villa Real, es por tanto una ciudad medieval y cristiana por antonomasia como evidencian sus edificios y los vestigios de su origen.

De esta huella del siglo XIII encontramos la Puerta de Toledo único resto de la antigua muralla, dentro la ciudad se organizaba en torno a tres ejes de los que aún tenemos muestras. La Plaza Mayor, con el semblante ecléctico de los distintos siglos que la tejen, conserva la casa del Arco, antiguo ayuntamiento, de lo que fue el centro civil y económico en la edad media. El otro vértice, la Catedral de Nuestra Señora del Prado, fechada a finales del XIII, constituía el ámbito religioso. El centro militar era el Alcázar, en la parte alta y del que hoy queda el Torreón.

Sumida en este ambiente medieval y religioso, conventos, iglesias, ermitas… revolotean el aroma espiritual de distintos tiempos. Tiempos que fueron cambiando y llevaron otros aires a la ciudad como la construcción del ferrocarril en el siglo XIX, que se confunde en La Ferroviaria con la memoria del Quijote y los jardines del Parque Gasset. Museos, como el de el Arte Sacro y el de Elisa Cendrero, terminan de explicarnos la ciudad de los reyes. Otras casas civiles, como la Casa de la Feria, la del Mercado o la de Hernán Pérez Pulgar transitan su historia a través de los siglos.

Su origen hay que buscarlo a escasos 8 km en el Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava, donde la dualidad, las luchas y las migraciones completan el relato de esta ciudad que reina en la meseta.
  
 
Almadén
"Las minas de los banqueros alemanes y holandeses"
 En el Valle de Alcudia se encuentra Almadén, localidad ligada a la minería desde tiempos remotos, teñidos del rojizo cinabrio de sus pinturas rupestres. Los romanos abren esa tierra para exprimirla del preciado metal codiciado en el imperio como tinte, cosmético o ungüento. Desde aquellos tiempos y a pesar de los devaneos de la explotación o la demanda, Almadén ha producido la tercera parte del mercurio consumido por la humanidad.
Alrededor de esta intensa actividad se ha desarrollado durante siglos la vida del municipio y todo: relato, visita y cultura, se tiñen del bermellón del interior de sus tierras.
El Parque Minero de Almadén nos ofrece un viaje al interior de una de las minas más antiguas del mundo. El parque se completa con los museos, centros de interpretación e interesantes muestras de arqueología industrial. La Antigua Escuela de Capataces de Minas, creada en el siglo XVIII para el Estudio de la Geometría Subterránea y Mineralogía. La Casa de la Superintendencia situada junto a la mina permitía un mayor control de ésta, de estilo barroco solo queda el cerramiento. El Hospital de mineros de San Rafael alberga el archivo histórico de las Minas de Almadén.
La opulencia a lo largo de la historia permitió la construcción de edificios religiosos y civiles de gran importancia e interés entre los que destaca la Plaza de Toros, que, con su peculiar forma hexagonal, es única en el mundo. El Castillo de Retamar construido por los árabes en el siglo XII. La iglesia de San Sebastián, la ermita de Fátima o la iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Estrella forman parte del acervo religioso de la villa.